Álex Álvarez, Vanesa Varela, Rosa Sanmartín, Antonio Pereiro y María Adell comparten piso. Estas cinco personas son compañeras de jornada en el centro de recursos que tiene COGAMI en Mos y ahora, también lo son en una vivienda tutelada. Forman parte del proyecto denominado Vivienda para la Inclusión Social. Por un período de seis meses, compartirán unas instalaciones habilitadas en las cercanías del centro y experimentarán la convivencia fuera de sus núcleos familiares.
A través de esta vivienda tutelada desde COGAMI se pretende mejorar la calidad de vida y la autonomía de las personas que forman parte de esta experiencia que cuenta con personal de apoyo como 2 personas cuidadoras, una trabajadora social, una psicóloga y una terapeuta ocupacional. Este equipo profesional realizará acompañamiento y apoyo durante el proceso de aprendizaje y entrenamiento hacia una vida autónoma e independiente.
Financiado por Fundación “la Caixa”, y con el fin de darle mayor estabilidad al proyecto, actualmente desde COGAMI se está trabajando con la Administración en la gestión de la validación de plazas públicas, que hace posible que una persona pueda adquirir competencias necesarias para transitar hacia una vida independiente o recursos residenciales con menor supervisión en base a su plan de vida. Según el director del centro de Mos, Celso Álvarez “la vivienda es un recurso muy necesario en el proceso de transición de las personas con discapacidad para alcanzar una mayor autonomía en su proceso de inserción social”.
Como cualquier persona que comparte vivienda, las labores de la casa también son compartidas mediante un plan semanal de tareas que organizan en conjunto para distribuirlas. María dice que no echa de menos a la familia y que esta experiencia le sirve para ser más independiente y expresa que “aprendes a hacer cosas que en la casa no las haces porque ya las hacen tus padres”.
Para Rosa supone “una oportunidad porque pasé mitad de mi vida en un hospital y ahora este proyecto supone una mejora en mi calidad de vida”, y otro de los compañeros de vivienda, Álex, opina que le gustaría "conseguir un nivel de independencia suficiente para ir a vivir solo algún día", y añade que "lo mejor de estar en la vivienda es la confianza que te da el poder hacer tú las cosas”.
Esta vivienda es un espacio adaptado y adecuado para la convivencia de cinco personas con movilidad reducida, con el fin de favorecer su participación social y laboral a través de tres áreas de trabajo: vida independiente, economía en el hogar y autocuidado personal. Cuenta de dos plantasr: en la zona baja está el salón comedor, la cocina, un baño y la habitación de la persona cuidadora y en la planta superior hay cuatro habitacioness, uno de ellos doble, y dos baños.