Con el motivo de la conmemoración el 3 de mayo como Día Nacional de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, desde COGAMI, COCEMFE y el movimiento asociativo que forma parte de la discapacidad física y orgánica, reclaman la puesta en marcha de un nuevo baremo de valoración del grado de discapacidad que permite el acceso a un sistema de derechos establecidos en el país y que lleva sin renovarse más de 20 años.
“No podemos esperar más”, expresa el presidente de COGAMI, Anxo Queiruga, tras anunciar esta semana el IMSERSO que el nuevo baremo será aprobado definitivamente en 2022. “Es necesario y urgente que se agilicen los trámites para poner en marcha el nuevo baremo lo antes posible”, añade Queiruga.
El baremo del grado de discapacidad es la herramienta que califica las dificultades que tiene una persona con una determinada enfermedad o condición para desarrollarse en la sociedad en igualdad de condiciones, permitiéndole la entrada a una serie de derechos establecidos a través del certificado de discapacidad.
COGAMI considera que el baremo actual quedó obsoleto, con unos criterios de valoración desfasados y con la existencia de condiciones y situaciones que no están siendo reconocidas y que afectan, en su mayoría, a la discapacidad orgánica, como ocurre con enfermedades reumatológicas, las que cursan con brote, las que causan fatiga y dolor. Al carecer estas de la valoración de grado de discapacidad que debería corresponderles, dificulta que las personas que viven con estas patologías puedan llevar una vida idónea.
No obtener el certificado de discapacidad supone una falta de adaptación curricular en la educación, dificultades de acceso y mantenimiento de empleo, no poder acceder a plazas reservadas a personas con discapacidad en oposiciones, dificultades de acceso a ciertas prestaciones económicas y la aparición de otras patologías por no tener reconocidos ciertos síntomas provocados por patologías no incluidas en el baremo.
El baremo actual no está adaptado a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas porque tiene un enfoque que se centra en el individuo y en sus limitaciones, sin tener en cuenta los efectos e interrelaciones entre el entorno social y la realidad biológica. El nuevo baremo supondrá un modelo de derechos humanos, un modelo social que contempla la interacción de cada persona con su entorno y la prestación de apoyos personalizados.
“Las personas más vulnerables precisamos respuestas más ágiles de nuestras administraciones”, apunta Anxo Queiruga. Por esto desde COGAMI, COCEMFE y el movimiento asociativo reclaman a las administraciones implicadas que agilicen el proceso para que las personas tengan una valoración adecuada a su discapacidad y que les permita acceder a derechos y beneficios que tratan de compensar la falta de igualdad de oportunidades y el sobrecosto de tener discapacidad.