Investigadoras de la Facultad de Fisioterapia de la UVigo y la asociación AGL están realizando un estudio sobre linfedema

Investigadoras de la Facultad de Fisioterapia de la UVigo y la asociación AGL están realizando un estudio sobre linfedema

  • En el marco de esta investigación, el grupo FS1 en colaboración con la Asociación Gallega de Linfedema, Lipedema, Insuficiencia Venosa Crónica y otras patologías vasculares periféricas (AGL), está analizando los beneficios de mantener el tratamiento de drenaje linfático en mujeres que padecieron cáncer de mama, y estudian los beneficios de un tratamiento a largo plazo en pacientes mastectomizadas.
  • Las cerca de 40 socias que participan, forman parte del Programa de Fisioterapia que AGL lleva desarrollando desde el año 2015 con la colaboración de la Xunta de Galicia (a través de la aportación del 0,7% del IRPF), el Plan de Prioridades de la Fundación ONCE, la Diputación de A Coruña y la Diputación de Pontevedra.
  • Este estudio se está a llevar a cabo en coordinación con profesionales que forman parte del Programa de Fisioterapia de la asociación AGL: Castro y Cea Fisioterapia en Santiago de Compostela; Centro de Fisioterapia Javier Agenjo en Ferrol; Fisiocentrum en Ourense y el Centro de Fisioterapia O Castro en Vigo.

Una de las problemáticas derivadas de la realización de una mastectomía a las mujeres afectadas por un cáncer de mama es la aparición del linfedema, la hinchazón del brazo afectado por la extracción de los ganglios linfáticos, que deriva en una diminución de mobilidad, dolor, sensación de pesadez o falta de sensibilidad en el miembro afectado. Frente a esta patología, la realización de un drenaje linfático manual por parte de las y los fisioterapeutas tiene mostrado como un tratamiento eficaz a la hora de reducir la acumulación de linfa que provoca esta hinchazón y las problemáticas que de esta derivan. Comprobar la efectividad de mantener en el tiempo este tratamiento, en una fase de mantenimiento del linfedema, es el objetivo del estudio que investigadoras del grupo FS1 de la Facultad de Fisioterapia desarrollan en estos meses en colaboración con la Asociación Gallega de Linfedema, Lipedema, Insuficiencia Venosa Crónica y otras patologías vasculares periféricas (AGL).

 “El drenaje linfático se aplica en etapas tempranas y nosotras/os lo que queremos demostrar es que hay que realizarla también en una fase de mantenimiento a lo largo de la vida”, apunta Eva Mª Lantarón, decana de Fisioterapia e investigadora principal de este estudio junto con las investigadoras de la facultad Mercedes Soto, Rocío Abalo e Iria Da Cuña. En el marco de la colaboración que mantienen con esta asociación, el estudio busca “demostrar los beneficios” de este tratamiento de mantenimiento que reciben sus socias, l que en estas semanas llevo a las investigadoras del campus pontevedrés a realizar las primeras de una serie de evaluaciones a las cerca de  40 mujeres participantes en el estudio. Todas ellas, explica Lantarón, son pacientes que se vieron afectadas por un cáncer de mama, que padecieron linfedema tras la mastectomía y que, después del drenaje linfático inicial, continuaron recibiendo tratamiento por parte de las y los fisioterapeutas que colaboran con la asociación.

Confirmar los beneficios que ellas perciben

La llamada “terapia descongestiva compleja”, que engloba la realización del drenaje  linfático junto con una serie de ejercicios terapéuticos, técnicas compresivas y cuidados de la piel, constituye el tratameinto habitual frente al linfedema en una primera fase, habiendo mostrado su eficacia, como señala Lantarón, a la hora de conseguir “una clara reducción del edema del tejido subcutáneo”. Tras lograr esta mejora, una segunda fase, en la que se centra el estudio, tendría como objetivo conservar y optimizar los resultados obtenidos y lograr que el edema no vuelva a aparecer. En este sentido, el objetivo de esta investigación es comprobar la efectividad de esta fase de mantenimiento, puesto que si bien algunos estudios tienen incidido en sus beneficios, “existen también determinadas corrientes que indican que no es necesaria”, explica.

Mediciones en tres provincias

Las cerca de 40 socias que participan en el estudio, forman parte del Programa de Fisioterapia que AGL lleva desarrollando desde el año 2015 con la colaboración de la Xunta de Galicia (a través de la aportación del 0,7% del IRPF), el Plan de Prioridades de la Fundación ONCE, la Diputación de A Coruña y la Diputación de Pontevedra, y que posibilita que puedan llevar a cabo un tratamiento de mantenimiento a lo largo de todo el año.

Este “ensayo clínico cruzado, aleatorizado y ciego” lleva a las investigadoras del grupo FS1 a realizar mediciones en Vigo, Orense, Santiago de Compostela y Ferrol, en coordinación con profesionales que forman parte del programa de Fisioterapia de AGL: Castro y Cea Fisioterapia en Santiago de Compostela; Centro de Fisioterapia Javier Agenjo en Ferrol; Fisiocentrum en Orense y el Centro de Fisioterapia O Castro en Vigo.

Las participantes se dividen en dos grupos homogéneos, de los que uno se somete a lo largo de un mes a un “tratamiento más intensivo de drenaje linfático manual” por parte de las y los fisioterapeutas de la asociación, mientras que el segundo no recibe ningún tratamiento en este período. Antes y después, las investigadoras realizan una evaluación de las participantes, sin conocer en ningún momento si estas pertenecen a uno u otro grupo, de tal manera que “no estamos sugestionadas de ninguna manera”, apunta Lantarón. Tras un “período de lavado” de dos meses, en el que vuelven al tratamiento previo al ensayo, el grupo con el que se llevará a cabo el drenaje linfático en la primera fase pasa a realizar ese tratamiento intensivo, con una sesión semanal, mientras que el otro  pasa a ser el “grupo control” y no recibe ningún tratamiento.

Antes y después de cada una de las fases, se realizan mediciones del diámetro del miembro superior afectado en diferentes puntos anatómicos, del nivel de hinchazón del brazo, a través “del desplazamiento de volumen de auga”, y del grosor del tejido subcutáneo mediante ecografía, así como también una evaluación de la fuerza muscular de las pacientes. Todas estas mediciones, explican, se hacen tanto en el brazo afectado como en el otro.

“Va a depender también de si sufres en tu mano dominante o no, pero el linfedema supone limitaciones en la vida diaria, por lo que al final estos son tratamientos que pueden mejorar su calidad de vida”, salienta Lantarón, que señala que uno de los propósitos por los que llevan a cabo este estudio, sin financiación externa, “es porque es necesario revertir nuestro trabajo en la sociedad”. Al mismo tiempo, la decana pone el acento en que la colaboración con esta asociación viene desde hace muchos añosy contribuye “a que el alumnado sea consciente de el papel que pueden desenvolver con pacientes con linfedema”.