Día Internacional de la Mujer. Todas somos capaces

Día Internacional de la Mujer. Todas somos capaces

Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, nos encontramos una vez más en una fecha destacada para la sororidad, pero también para la reivindicación, dirigida tanto a los poderes públicos como al conjunto de la sociedad, de la urgente necesidad de fomentar y mantener un sistema basado en la igualdad de trato y de oportunidades para acabar con las injusticias sociales que las mujeres y niñas vivimos en todo el mundo.

Este día conmemora la lucha de las mujeres, en permanente evolución, por transformar la realidad preservando los Derechos Humanos.

En este sentido, cabe destacar la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de 1979, por la cual se establecen una serie de obligaciones hacia los estados miembro de las Naciones Unidas para tomar medidas orientadas a erradicar la subordinación, desigualdad y opresión de las mujeres.

Recordando que la exclusión, la violencia o cualquiera de las variantes de la discriminación cara las mujeres vulneran directamente los principios de la igualdad de derechos y del respeto de la dignidad humana, recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, desde COGAMI, ACADAR y CEMUDIS reivindicamos que toda mujer tiene un proyecto de vida y es un derecho fundamental y que sea respetado en todos los sentidos.

Asimismo, como entidad miembro de CEMUDIS, plataforma para la visibilidad de las mujeres y niñas con discapacidad, remarcamos también la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006), en la cual, además, entre sus principios reconoce la importancia de su papel incluyendo el enfoque de género.

No podemos tampoco obviar la situación de  crisis que nos acompaña desde hace dos años con la llegada de la COVID-19, que empeoró las condiciones de vida y de participación de las mujeres con discapacidad.

El pasado año, CEMUDIS publicó el Informe final sobre la Situación social y laboral de las mujeres con discapacidad, que  refleja una realidad en la que sus derechos fundamentales se ven quebrantados, y es que, de todas las mujeres y niñas con discapacidad, casi el 60 % reconoce haber vivido algún tipo de discriminación por el mero hecho de tener discapacidad, y que a mayor grado de las mismas, mayor discriminación.

Por otra parte, resalta también que cerca del 30% afirman haber vivido algún tipo de violencia, y que solamente el 15,5% lo denunció; manifestando que las principales dificultades para hacerlo son el miedo y el sentimiento de que no vale la pena.

En la situación laboral, y toda vez que el mes pasado se celebró el día por la igualdad salarial, es preciso destacar que la brecha salarial afecta doblemente a las mujeres con discapacidad y es que el salario anual de las mujeres con discapacidad disminuyó un 2,5% desde 2010. Respeto a los hombres con discapacidad, estabrecha se sitúa en unos 2.895€ anuales menos.

Siguiendo esta línea, tan solo 35,1% de las mujeres con discapacidad que participaron tienen un trabajado remunerado. Estas dificultades frente a empleabilidad y la baja remuneración recibida llevan a que muchas mujeres con discapacidad no puedan tener gastos imprevistos o incluso cubrir gastos de vivienda.

Así, esta realidad afectada por las crisis derivadas del COVID-19 y los continuos conflictos bélicos a lo largo del mundo, perjudican especialmente las condiciones de las niñas y mujeres con discapacidad, poniendo en riesgo el desarrollo de sus proyectos vitales y el acceso a recursos y oportunidades.

Por todo esto, EXIGIMOS:

Fomentar la participación social de todas las mujeres y niñas con discapacidad sin distinción.

Reforzar las líneas presupuestarias para incentivar la contratación de las mujeres con discapacidad y la formación de mujeres y niñas con discapacidad.

Que la igualdad se convierta en una realidad dejando a un lado todos los postulados teóricos y sea aplicada de forma efectiva en todos los ámbitos de la sociedad, sin importar la edad, discapacidad, identidad y orientación sexual, etnia, religión, cultura o nivel socioeconómico.

Poner especial interés en la sensibilización tanto a la población en general como a equipos profesionales de entidades y cuerpos y fuerzas de seguridad, de cualquiera forma de discriminación o violencia cara las mujeres y niñas con discapacidad.

Velar por el cumplimiento de absolutamente todos los derechos fundamentales recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Incorporar de manera definitiva el indicador de la discapacidad en todos los proyectos subvencionados con fondos públicos que puedan estar relacionados con la violencia cara las mujeres y niñas.

Que sea efectiva una educación inclusiva y adaptada para las niñas y mujeres con discapacidad.

Que se realicen acciones encaminadas a la erradicación del fracaso y/o abandono escolar de las niñas y mujeres con discapacidad.

Promover una imagen que se ajuste a la realidad, de forma positiva, de las niñas y mujeres con discapacidad que pueda favorecer a la inclusión social del colectivos en todos los aspectos de la vida.

Que desde los poder públicos se reconozca la labor desempeñada cada día por las entidades sociales que promueven la igualdad y dotan de recursos y servicios a colectivos en situación de vulnerabilidad, especialmente a las niñas y mujeres con discapacidad.

Que se garantice la vida independiente y autónoma de las mujeres y niñas con discapacidad.

Por todo esto, todas las organizaciones que trabajamos activamente en la defensa y protección de los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad, reivindicamos la necesidad de seguir sumando y poniendo empeño para erradicar cualquier forma de violencia o vulneración de los Derechos Humanos fundamentales de las mujeres y niñas con discapacidad que aún a día de hoy se siguen produciendo.