Las barreras en campamentos de verano y playas siguen limitando el derecho al ocio en igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad.
La escasez de vivienda y los precios elevados agravan una realidad ya crítica para las personas con discapacidad, que además afrontan la falta de accesibilidad como una barrera estructural que limita sus derechos.